El México prehispánico en un códice
Los códices fueron los libros de imágenes de esta época: tiras de papel amate dobladas y pintadas escena por escena. Aquí está igual: 7 capítulos de las cabezas colosales olmecas a la caída de Tenochtitlan, con todo lo que de veras pregunta el examen pintado a lo largo.
Todo lo que está aquí está porque el banco de preguntas lo menciona. Abre “Preguntas del examen” en cualquier figura para ver las preguntas reales, con la redacción que reportaron los aspirantes.
Todo lo del códice
El maíz y la cultura madre
El México prehispánico es todo lo anterior a la toma española de México-Tenochtitlan en 1521: miles de años, no una sola época. Empieza con el maíz y con los olmecas de la costa del Golfo, la llamada cultura madre, porque las civilizaciones posteriores heredaron de ellos las pirámides, el juego de pelota y las tradiciones calendáricas. En el Preclásico Medio, más o menos de 1200 a 400 a.C., aparecen los primeros señoríos: sociedades gobernadas por un señor, con religión organizada y construcciones monumentales.

El maíz
El cultivo básico de la alimentación mesoamericana, domesticado en México a partir de una hierba silvestre llamada teocintle y sembrado en la milpa junto con frijol, calabaza y chile. Se comía en tortillas, tamales y atole, y tenía un sentido religioso: el Popol Vuh maya cuenta que los seres humanos fueron formados de masa de maíz. El trigo, el arroz y la cebada llegaron con los europeos.

Ryan Somma · CC BY-SA 2.0 El Hombre de Tepexpan
Un esqueleto prehistórico hallado en 1947 a orillas del antiguo lago de Texcoco, y uno de los restos humanos más antiguos de México. El arqueólogo Helmut de Terra lo descubrió en Tepexpan, Estado de México, y en su momento se le consideró el más antiguo de Mesoamérica; estudios posteriores ajustaron su antigüedad e incluso sugieren que podría ser de una mujer. Se exhibe en el Museo Nacional de Antropología.

Marshall Astor (Life on the Edge) · CC BY-SA 2.0 Las cabezas colosales
Enormes esculturas de basalto talladas por los olmecas en la costa del Golfo, algunas de casi tres metros de altura y varias toneladas de peso; se han encontrado diecisiete y se cree que retratan a gobernantes olmecas. San Lorenzo Tenochtitlán, en Veracruz, fue el primer gran centro olmeca y es famoso por ellas: pese al nombre, no tiene relación con la capital mexica, muy posterior.

La Venta, Tabasco
El centro ceremonial sagrado más importante de los olmecas, en el estado de Tabasco, cerca del límite con Veracruz. Su Gran Pirámide, un montículo de tierra y arcilla levantado hacia 900 a 400 a.C., se considera la primera pirámide de Mesoamérica. Muchos de sus monumentos se trasladaron al Parque-Museo La Venta, al aire libre, en Villahermosa; no hay que confundirla con San Lorenzo, el otro gran sitio olmeca, que está en Veracruz.
Las mesas de piedra olmecas
Los olmecas tallaron enormes mesas de piedra, conocidas como «altares», para sus cultos ceremoniales; los ejemplos más conocidos están en La Venta. Muchos muestran una figura que emerge de un nicho, y los estudiosos creen que algunos servían de trono a los gobernantes.

Mag2017 · CC BY-SA 4.0 El jaguar olmeca
El jaguar dominaba el arte y la religión olmecas, sobre todo en las figuras de «hombre-jaguar» que mezclan rasgos humanos y felinos. Culturas posteriores como la maya también lo veneraron, pero son los olmecas quienes lo tienen como símbolo principal.
Los zapotecas en la montaña
Los zapotecas construyeron una de las civilizaciones más antiguas de Mesoamérica en los Valles Centrales de Oaxaca, y con ella uno de los primeros sistemas de escritura de la región. Su capital, Monte Albán, se levantó sobre una cima aplanada durante más de mil años. El pueblo y la lengua zapotecos siguen muy vivos en Oaxaca.

nsaum75 · CC BY-SA 3.0 Monte Albán
La antigua capital zapoteca, en el estado de Oaxaca: una ciudad sobre un cerro aplanado que domina los valles centrales, fundada hacia el 500 a.C. y gran potencia por más de mil años. Es famosa por su gran plaza y su juego de pelota, y es Patrimonio Mundial de la UNESCO junto con el centro histórico de la ciudad de Oaxaca. No hay que confundirla con Mitla, el centro religioso zapoteca posterior del mismo estado.

Gengiskanhg · CC BY-SA 3.0 El Edificio de los Danzantes
El edificio de Monte Albán que debe su nombre a las lápidas de piedra talladas con figuras humanas en posturas contorsionadas. Los primeros estudiosos creyeron que danzaban, de ahí el nombre; hoy la mayoría de los arqueólogos las lee como cautivos muertos o sacrificados, probablemente en conmemoración de victorias. Las lápidas conservan además algunos de los glifos de escritura y calendario más antiguos que se conocen en Mesoamérica.
Teotihuacán
La ciudad más grande y poderosa de Mesoamérica en el periodo Clásico: entre 100,000 y 200,000 habitantes en su apogeo, con mercados y barrios enteros de artesanos y comerciantes, y una influencia que llegó hasta tierras mayas. El Clásico, aproximadamente del 200 al 900 d.C., es cuando la cultura mesoamericana alcanzó su mayor desarrollo. Los mexicas no la construyeron: la encontraron ya en ruinas siglos después y le dieron el nombre que aún lleva.

Burkhard Mücke · CC BY-SA 4.0 Las pirámides del Sol y de la Luna
Se encuentran en Teotihuacán, al noreste de la Ciudad de México, y están entre los monumentos más visitados del país. El nombre Teotihuacán es náhuatl y se lo dieron siglos después los mexicas, que encontraron la ciudad ya en ruinas; suele traducirse como «ciudad de los dioses» o «lugar donde fueron hechos los dioses». Sus constructores originales siguen siendo desconocidos.

Álvaro de la Paz Franco · CC0 La Calzada de los Muertos
El gran eje norte-sur que atravesaba Teotihuacán y unía la Pirámide de la Luna, la Pirámide del Sol y la Ciudadela con su Templo de Quetzalcóatl. El nombre se lo pusieron los mexicas: al visitar las ruinas siglos después de la caída de la ciudad, creyeron que los montículos a lo largo de la calzada eran tumbas.

Armando Ávila Carreto · CC BY-SA 4.0 El maguey
En Teotihuacán del maguey se obtenían pulque, fibras textiles y cordajes; fue una de las plantas más útiles del México central antiguo. Su savia dulce, el aguamiel, se fermentaba para hacer pulque, bebida ritual ligeramente alcohólica; de sus pencas salía la fibra de ixtle para telas y cuerdas; hasta sus espinas servían de agujas. El pulque no es tequila ni mezcal: esos son destilados, y la destilación llegó con los europeos.
La cerámica anaranjada delgada
Uno de los productos artesanales más finos del México antiguo: una cerámica de paredes muy delgadas y color naranja que Teotihuacán distribuía por sus redes comerciales. Se fabricaba en la región de Puebla, pero los arqueólogos la encuentran en toda Mesoamérica, donde funciona como huella de la influencia teotihuacana.

Mundo Maya · CC BY-SA 4.0 Tikal, Guatemala
Una de las ciudades más poderosas del mundo maya, y donde se ve el alcance de Teotihuacán: su cerámica, su arquitectura de talud y tablero y sus estelas registran el contacto con la ciudad del centro de México hacia el siglo IV. Tikal está en la selva del Petén, en Guatemala, no en México, así que es patrimonio de la UNESCO de ese país: una trampa fácil, porque México tiene sus propios sitios mayas en la lista.
Los mayas
Los mayas se desarrollaron en lo que hoy son Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, además de Guatemala y Belice. Se les recuerda sobre todo como grandes matemáticos y astrónomos: usaron el concepto del cero, siguieron los movimientos del sol, la luna y Venus, y llevaron calendarios de una precisión notable. Sus ciudades fueron ciudades-estado —Palenque, Uxmal, Chichén Itzá—, no un solo imperio.

Daniel Schwen · CC BY-SA 4.0 Chichén Itzá
Una gran ciudad maya del estado de Yucatán, cerca de Valladolid, en su apogeo entre los siglos IX y XII. Su pirámide principal se conoce como El Castillo, también llamada Templo de Kukulkán por el dios serpiente emplumada, equivalente maya de Quetzalcóatl. Sus cuatro escalinatas de 91 escalones más la plataforma superior suman 365, y en los equinoccios la luz proyecta la sombra de una serpiente que desciende por la escalinata norte.
Bluemardigrass · CC BY-SA 3.0 Palenque
Una antigua ciudad maya rodeada de selva tropical en el norte de Chiapas, y uno de los sitios arqueológicos más importantes de esa civilización. Su Templo de las Inscripciones albergaba la tumba del gobernante Pakal el Grande, hallada en 1952, y el sitio fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1987.
PashiX · CC BY-SA 4.0 Calakmul
Una de las ciudades más poderosas del mundo maya antiguo y rival de Tikal, en plena selva del sur de Campeche, cerca de la frontera con Guatemala. Las ruinas están dentro de la Reserva de la Biosfera de Calakmul y son Patrimonio Mundial de la UNESCO.

J. Antonio Cruz Coutiño · CC BY-SA 4.0 Toniná
Una ciudad maya guerrera cerca de Ocosingo, Chiapas, cuya Acrópolis asciende por la ladera en siete plataformas escalonadas hasta unos 74 metros: una de las estructuras piramidales más altas de Mesoamérica, más alta incluso que la Pirámide del Sol. Toniná fue rival feroz de la cercana Palenque e incluso capturó a uno de sus gobernantes, y conserva una de las últimas fechas de Cuenta Larga jamás talladas, del año 909 d.C.

Neuromancer2K4 and Bryan Derksen · CC BY-SA 3.0 El cero maya
A los mayas se les atribuye el descubrimiento del concepto del cero. Lo escribían con un glifo en forma de concha o caracol y lo usaban en su sistema de numeración vigesimal y en el calendario de cuenta larga, siglos antes de que el cero de las matemáticas indias y árabes llegara a Europa.
La Cuenta Larga
El sistema calendárico maya para registrar fechas a lo largo de periodos muy largos, contando los días transcurridos desde un punto de partida mítico en el año 3114 a.C. Los gobernantes la tallaban en estelas para fechar con precisión nacimientos, guerras y entronizaciones. Convivía con dos ciclos más cortos, el ritual de 260 días (tzolkín) y el solar de 365 (haab); la famosa fecha de diciembre de 2012 solo cerró uno de sus grandes ciclos.
Sputnik · CC BY-SA 2.5 El juego de pelota mesoamericano
Un juego ritual y deportivo practicado por muchas culturas mesoamericanas, llamado ullamaliztli en náhuatl, con una pesada pelota maciza de hule golpeada sobre todo con la cadera en canchas de piedra con forma de I. Casi todo sitio arqueológico grande tiene una cancha; la más grande conocida está en Chichén Itzá. Estaba ligado a mitos sobre el sol y el inframundo, y algunos juegos terminaban en sacrificios humanos. Un descendiente, el ulama, todavía se juega en Sinaloa.
Ixchel
La diosa maya de la luna, y también de las parteras, la medicina y el tejido. Las mujeres mayas peregrinaban a sus santuarios en Cozumel e Isla Mujeres, frente a las costas del actual Quintana Roo. No es Coyolxauhqui, la diosa mexica de la luna, del centro de México.
Ek Chuah
El dios maya de los mercaderes y del cacao, casi siempre pintado de negro y representado cargando un fardo de comerciante. Los mercaderes le pedían viajes seguros y los cultivadores de cacao lo honraban con ceremonias: un solo dios para el comercio y el cacao, porque los granos eran a la vez moneda y bebida de la élite.
Los chontales de Tabasco
Un pueblo maya originario de Tabasco, que se llama a sí mismo yokot’anob, vive sobre todo en el centro del estado y habla yokot’an, una lengua mayense. No son los chontales de Oaxaca: ese es un pueblo distinto cuya lengua no está emparentada, y los españoles aplicaron a ambos la palabra náhuatl «chontalli», extranjero.
Después de Teotihuacán: El Tajín, Tula y las fronteras
Cuando cayó Teotihuacán, otras ciudades tomaron su lugar: El Tajín en el Golfo, Xochicalco en su cerro de Morelos, Cacaxtla con su batalla pintada en Tlaxcala, y Tula, capital de los toltecas, cuyo nombre en náhuatl quiere decir simplemente habitante de Tula. Muy al norte, Alta Vista y San Antonio Nogalar marcan dónde terminaba Mesoamérica.

Juan Carlos Fonseca Mata · CC BY-SA 4.0 El Tajín
Una ciudad prehispánica del norte de Veracruz, cerca de Papantla, que floreció aproximadamente entre los años 600 y 1200 tras la caída de Teotihuacán y que se asocia con la cultura totonaca. Su Pirámide de los Nichos debe el nombre a los 365 nichos labrados en sus cuerpos escalonados, uno por cada día del año. La Unesco inscribió El Tajín como Patrimonio de la Humanidad en 1992.
Xochicalco
Una ciudad fortificada en lo alto de un cerro del estado de Morelos, cerca de Cuernavaca, que floreció tras la caída de Teotihuacán, aproximadamente entre 650 y 900. Su monumento más famoso es la Pirámide de la Serpiente Emplumada, cubierta de relieves finamente tallados; el sitio conserva además juegos de pelota y un observatorio astronómico subterráneo, y fue declarado Patrimonio Mundial en 1999. No es Xochimilco.

Hajor · CC BY-SA 3.0 Cacaxtla
Una zona arqueológica del pequeño estado de Tlaxcala, en el centro del país, famosa por sus murales conservados en colores vivos, entre ellos el gran Mural de la Batalla. Fue la capital del pueblo olmeca-xicalanca y floreció tras el declive de Teotihuacán, aproximadamente entre 650 y 900. Los murales muestran una fuerte influencia artística maya, algo notable tan lejos de la región maya.
AlejandroLinaresGarcia · CC BY-SA 3.0 Tula, la capital tolteca
Los toltecas eran de Tula, también llamada Tollan, en el actual estado de Hidalgo, y florecieron aproximadamente entre los años 900 y 1150. El nombre viene del náhuatl «lugar de tules o juncos», la planta de los humedales que crece junto a lagos y ríos, y «tolteca» significa, en sentido estricto, habitante de Tula. El sitio es famoso por sus Atlantes, enormes columnas de piedra con forma de guerreros. Pueblos posteriores como los mexicas admiraban a los toltecas como grandes artesanos y decían descender de ellos.
Alta Vista (Chalchihuites), Zacatecas
Un centro ceremonial prehispánico del occidente de Zacatecas, muy cerca del Trópico de Cáncer, y sitio principal de la cultura Chalchihuites. Sus edificios están alineados con fenómenos astronómicos, por lo que suele describirse como un antiguo observatorio. Junto con La Quemada, también en Zacatecas pero otra zona distinta, marca la frontera norte de Mesoamérica.
San Antonio Nogalar, Tamaulipas
Un sitio arqueológico de la Sierra de Tamaulipas, en el noreste. Sus estructuras de piedra y plazas pertenecieron a un asentamiento que se toma como marcador de la frontera noreste de Mesoamérica, y es uno de los pocos sitios prehispánicos excavados en el estado; el arqueólogo francés Guy Stresser-Péan lo estudió a fondo en los años sesenta.
Los mexicas y México-Tenochtitlan
Los mexicas alcanzaron el mayor desarrollo del Posclásico, que abarca aproximadamente del 950 d.C. a la conquista de 1521. Se les conoció por ser guerreros, y por la agricultura, el comercio y el culto religioso: la guerra expandía el imperio, cobraba tributo y capturaba prisioneros para los sacrificios a dioses como Huitzilopochtli. Una tercera parte de todo lo que el examen pregunta del México prehispánico es sobre ellos.

Aztlán
El lugar mítico del que provienen los aztecas, descrito en sus propias leyendas como una isla; el nombre suele traducirse como «lugar de las garzas» y de ahí viene la palabra azteca. Guiados por Huitzilopochtli migraron hacia el sur durante generaciones hasta ver la señal prometida. Aztlán es el lugar legendario del que salieron; Tenochtitlan, la ciudad real que fundaron.

Thomas Kole · CC BY 4.0 México-Tenochtitlán
La ciudad más importante del Imperio mexica y su capital, fundada en 1325 sobre un islote del lago de Texcoco, con grandes calzadas, canales y el Templo Mayor en el centro. Cayó ante Hernán Cortés y sus aliados indígenas en 1521, y sobre sus ruinas se construyó la Ciudad de México. No hay que confundir las fechas: 1325 es la fundación; 1521, la caída.

GAED · CC BY-SA 3.0 El Templo Mayor
El templo construido en el centro de Tenochtitlán: una gran pirámide doble en el recinto sagrado, con dos adoratorios, uno para Huitzilopochtli, dios de la guerra y del sol, y otro para Tláloc, dios de la lluvia. Los españoles lo destruyeron después de 1521 y encima levantaron la ciudad colonial. Sus ruinas se redescubrieron en 1978, cuando unos trabajadores encontraron el gran monolito de la diosa Coyolxauhqui; hoy el sitio y su museo están junto al Zócalo.
El Palacio de Axayácatl
Conocido como las Casas Viejas. Axayácatl fue el sexto tlatoani mexica y padre de Moctezuma II; su palacio en Tenochtitlan se ubicaba donde hoy está el Nacional Monte de Piedad, frente al Zócalo, y ahí alojó Moctezuma a Cortés y a sus hombres en 1519. El nombre lo distinguía del palacio más nuevo de Moctezuma II, las Casas Nuevas, sobre las que Cortés levantó después la residencia que hoy es el Palacio Nacional.

Huitzilopochtli
El dios principal de los mexicas, dios de la guerra y del sol y deidad patrona del pueblo; su nombre significa «colibrí zurdo», es decir, del sur. La leyenda cuenta que guio su peregrinación hasta que vieron un águila posada sobre un nopal, la señal para fundar Tenochtitlan. Suyo era uno de los dos adoratorios en la cima del Templo Mayor; el otro era de Tláloc.

Tláloc
La deidad mexica asociada con la lluvia y uno de los dioses más importantes de toda Mesoamérica, pues las cosechas dependían del agua que se le atribuía. Es fácil de reconocer en el arte mexica por sus anteojeras circulares y sus colmillos. Un monolito colosal asociado con él está a la entrada del Museo Nacional de Antropología.

Quetzalcóatl
La serpiente emplumada: de quetzal, ave de plumaje brillante, y cóatl, serpiente. Fue una de las principales deidades de Mesoamérica, asociada al viento, la sabiduría y la vida, y venerada desde Teotihuacán hasta los toltecas y los mexicas. Los mayas veneraban a un dios equivalente con el nombre de Kukulcán, a quien está dedicada la pirámide principal de Chichén Itzá.

Juan Carlos Fonseca Mata · CC BY-SA 4.0 Coatlicue
La diosa mexica asociada con la fertilidad y la tierra —«la de la falda de serpientes»— y madre de Huitzilopochtli. Encarna la tierra como vientre y como sepulcro a la vez. Su estatua colosal, desenterrada en la plaza mayor de la Ciudad de México en 1790, es una de las joyas del Museo Nacional de Antropología. No es su hija Coyolxauhqui, la diosa de la luna.

El Comandante · CC BY-SA 3.0 Tonatiuh
La deidad mexica asociada con el sol. El rostro que tradicionalmente se identifica al centro de la Piedra del Sol —la que suele llamarse calendario azteca— se le atribuye a él. Los mexicas creían que el sol debía alimentarse con ofrendas y sacrificios para seguir haciendo su recorrido diario. No es Huitzilopochtli, que también tenía asociaciones solares pero se recuerda como dios de la guerra.

Loukus999 · CC0 Chalchiuhtlicue
La diosa mexica de los lagos y las corrientes de agua —«la de la falda de jade»—, que gobernaba las aguas terrestres: lagos, ríos, manantiales y mares. Se le consideraba esposa de Tláloc y usualmente se le representaba como mujer. Tláloc manda la lluvia desde el cielo; Chalchiuhtlicue gobierna el agua que corre sobre la tierra.

Xólotl y el ajolote
El ajolote se representa junto al dios Xólotl, gemelo de Quetzalcóatl, desde la época azteca: en el mito, Xólotl se transformó en ajolote para escapar del sacrificio. El animal es una salamandra originaria del sistema lacustre de Xochimilco que conserva sus rasgos de larva toda la vida y puede regenerar extremidades. Está en peligro crítico de extinción en su hábitat y aparece en el billete de 50 pesos.
El tlatoani
El gobernante de una ciudad-estado mexica. La palabra es náhuatl y significa «el que habla», que es lo que el gobernante era: la voz y máxima autoridad de su pueblo. Cada altépetl tenía su propio tlatoani, y el de Tenochtitlan llevaba el título de huey tlatoani, gran orador. Moctezuma Xocoyotzin y Cuauhtémoc son los dos por los que pregunta el examen.
El altépetl
La ciudad-estado; literalmente «agua-montaña», del náhuatl atl, agua, y tepetl, cerro, un par que evocaba lo que una comunidad necesitaba para vivir. Era la unidad política básica del mundo nahua: cada altépetl tenía su gobernante, su dios patrono y su territorio. Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan eran cada una un altépetl.

Codex Mendoza · Bodleian Libraries, University of Oxford · CC BY 3.0 La Triple Alianza
En 1428, las ciudades-estado de Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan unieron fuerzas para derrotar a Azcapotzalco, hasta entonces la potencia dominante del Valle de México. La alianza se convirtió en el núcleo de lo que comúnmente se llama el Imperio azteca, con el tributo de las regiones conquistadas fluyendo hacia las tres capitales; con el tiempo Tenochtitlan se volvió la socia dominante, y lo siguió siendo hasta 1521.
El calmécac y el telpochcalli
Las dos escuelas mexicas, y el par favorito del examen para confundir. El calmécac era para los hijos de los nobles: anexo a un templo, dirigido por sacerdotes, con religión, astronomía, calendario, retórica, historia y derecho. El telpochcalli, la «casa de los jóvenes», era la escuela de barrio del pueblo y formaba sobre todo para la guerra. La educación llegaba a los niños de todas las clases.

Kristinoller · CC BY-SA 3.0 Las chinampas
Parcelas agrícolas construidas en zonas lacustres: campos elevados hechos acumulando lodo y vegetación entre estacas sobre el lecho de un lago poco profundo, anclados con ahuejotes. El sistema era tan productivo que daba varias cosechas al año y alimentaba a la enorme población de Tenochtitlan, y todavía hoy se cultivan chinampas en Xochimilco, Patrimonio de la Humanidad.

Luisovalles · CC BY 3.0 El cacao, como moneda
Los granos de cacao se usaban como moneda en la Mesoamérica prehispánica: en los mercados, los tianguis, las mercancías podían valuarse y pagarse en granos. El cacao también se preparaba como una bebida muy apreciada, reservada en gran medida a nobles y guerreros entre pueblos como los mexicas y los mayas. Las monedas acuñadas llegaron con los españoles.

El tzompantli
Una estructura ritual donde se exhibían cráneos humanos: una empalizada de madera, a menudo sobre una plataforma de piedra tallada, con los cráneos de las personas sacrificadas en varas horizontales cerca de un templo. Proclamaba el poder de los dioses y de la ciudad que lo erigía. Se han encontrado grandes ejemplos en Chichén Itzá y, en 2015, junto al Templo Mayor en el centro de la Ciudad de México. No es un temazcal, que era un baño de vapor.
El náhuatl, todavía en la lengua
En el español de México un papalote es ese juguete que vuela con el viento, pero la palabra viene del náhuatl papalotl, mariposa, por la forma en que revolotea en el aire. El náhuatl, la lengua de los mexicas, le dio al español muchas palabras cotidianas, como chocolate, aguacate y tomate.

El águila sobre el nopal
El águila y la serpiente del escudo nacional evocan una leyenda prehispánica: Huitzilopochtli indicó a los mexicas que se establecieran donde encontraran un águila posada sobre un nopal devorando una serpiente. La hallaron en un islote del lago de Texcoco y ahí fundaron Tenochtitlan, tradicionalmente en 1325. El ave es el águila real, animal nacional de México, y el escudo va al centro de la bandera.
Thelmadatter · CC BY-SA 3.0 Los purépechas
El pueblo indígena originario de Michoacán, llamado tarasco por los españoles. Su imperio prehispánico, con centro en Tzintzuntzan a orillas del lago de Pátzcuaro, fue de los pocos que resistieron con éxito la conquista azteca, y su lengua es un idioma aislado, sin parentesco con ninguna otra de México. Sus tradiciones siguen siendo centrales en la identidad michoacana, de la pirekua a la Noche de Muertos en Janitzio.
1521, y lo que queda
Cortés llegó en 1519; tras un largo sitio, México-Tenochtitlan cayó el 13 de agosto de 1521 con la captura del último tlatoani, Cuauhtémoc, y sobre sus ruinas se construyó la Ciudad de México. Pero la época no terminó ahí. La mayoría de los códices prehispánicos fue destruida, así que los que sobrevivieron y los de la época colonial son invaluables; se hablan todavía 68 lenguas indígenas; y las ciudades siguen en pie, protegidas como zonas arqueológicas.

Codex Mendoza · Bodleian Libraries, University of Oxford · CC BY 3.0 Moctezuma Xocoyotzin
El gobernante mexica que recibió a Hernán Cortés en 1519. Moctezuma II gobernaba el imperio desde 1502; el 8 de noviembre de 1519 recibió pacíficamente a los españoles en la calzada de Iztapalapa y los colmó de regalos. Después fue tomado prisionero y murió en 1520, durante los disturbios que precedieron a la Noche Triste. No es Moctezuma I ni Cuauhtémoc.

Doña Marina, «La Malinche»
La intérprete de Cortés: una mujer nahua, también llamada Malintzin, entregada a él en 1519 tras una batalla en Tabasco. Hablaba náhuatl y maya, así que junto con el sacerdote Jerónimo de Aguilar, que hablaba maya, hizo posible la comunicación con el mundo mexica; pronto aprendió español y se volvió la consejera clave de Cortés y madre de su hijo Martín. Su legado se sigue discutiendo: «malinchismo» es preferir lo extranjero a lo mexicano.

Hernán Cortés
Encabezó la conquista española del Imperio mexica. Cortés llegó a las costas de Veracruz en 1519 y, aliado con pueblos indígenas enemigos de los mexicas, como los tlaxcaltecas, tomó México-Tenochtitlan el 13 de agosto de 1521. Sobre las ruinas de la capital mexica se fundó la Ciudad de México, capital de la Nueva España.

La Noche Triste
La noche del 30 de junio de 1520 los españoles y sus aliados huyeron de Tenochtitlan tras la muerte de Moctezuma, con grandes pérdidas en las calzadas bajo el ataque mexica. La tradición cuenta que Cortés lloró bajo un ahuehuete en Popotla, recordado como el Árbol de la Noche Triste; el ahuehuete fue declarado árbol nacional de México en 1921. En años recientes la Ciudad de México también ha llamado al episodio la Noche Victoriosa, visto desde el lado mexica.

Luis Alvaz · CC BY-SA 4.0 Cuauhtémoc
El último tlatoani de los mexicas, que dirigió la defensa de Tenochtitlan durante el sitio de 1521. Su nombre viene del náhuatl —cuauhtli, águila, y temo, descender— y significa «el águila que desciende». Capturado al caer la ciudad, le quemaron los pies para que revelara el secreto de Moctezuma, el escondite del oro que los españoles creían oculto, y fue ejecutado por órdenes de Cortés en 1525. Un monumento en el Paseo de la Reforma lo honra.

Los códices
Un códice mesoamericano es un manuscrito pictórico que registra información histórica, religiosa o tributaria: largas tiras de papel amate o piel de venado, dobladas como acordeón y pintadas por escribas especializados, los tlacuilos. La mayoría de los códices prehispánicos fue destruida tras la conquista. El trabajo de la época colonial rescató parte: en el Colegio de la Santa Cruz de Santiago Tlatelolco, fundado en 1536 y primera institución de educación superior de América destinada a los indígenas, fray Bernardino de Sahagún trabajó con sabios indígenas en el Códice Florentino.
68 lenguas indígenas
México es uno de los países con mayor diversidad lingüística del mundo: el INALI reconoce 68 lenguas indígenas, en 11 familias y con más de 360 variantes, y más de 7 millones de mexicanos hablan alguna. El náhuatl y el maya son las de más hablantes. Por ley, tanto el español como las lenguas indígenas son lenguas nacionales.

Los tarahumaras
La cultura indígena que habita actualmente el norte de México. Los tarahumaras, que se llaman a sí mismos rarámuris, «los de pies ligeros», viven hoy en la Sierra Tarahumara de Chihuahua, la región montañosa de las Barrancas del Cobre, y son famosos en el mundo como corredores de largas distancias, muchas veces en huaraches. La mayoría de las otras culturas indígenas conocidas vive en el centro y el sur, y por eso la pregunta subraya el norte.

Los tepehuanes
El pueblo indígena originario de Durango y uno de los principales del norte de México. Los tepehuanes del sur, que se llaman a sí mismos o’dam, viven sobre todo en las sierras de Durango; la rama del norte, los ódami, habita en Chihuahua. Sus lenguas pertenecen a la familia yutoazteca, la misma del náhuatl, y su nombre suele relacionarse con la palabra náhuatl tepetl, cerro.
Las zonas arqueológicas
Teotihuacán, Chichén Itzá, Monte Albán, Palenque y El Tajín están entre las zonas arqueológicas mexicanas inscritas como Patrimonio Mundial de la UNESCO, junto con Uxmal, Xochicalco, Calakmul y Paquimé; pero no toda ruina famosa está en la lista: Tulum, Cholula y Tula no lo están. El INAH, fundado en 1939, protege este patrimonio y tiene 189 zonas abiertas al público, de más de 200 que existen.

kornemuz · CC BY-SA 3.0 El Museo Nacional de Antropología
Donde termina buena parte de esta página: la Coatlicue, el Hombre de Tepexpan, el monolito asociado con Tláloc a la entrada. En su vestíbulo está Dualidad, el mural que Rufino Tamayo pintó en 1964, con la serpiente emplumada Quetzalcóatl peleando contra Tezcatlipoca en forma de jaguar: el día contra la noche.
Créditos de las imágenes
Folios de códices, fotos de sitios y piezas de museo de Wikimedia Commons. Los archivos de dominio público no necesitan crédito; estos sí.
- Ryan Somma · CC BY-SA 2.0
- Marshall Astor (Life on the Edge) · CC BY-SA 2.0
- Mag2017 · CC BY-SA 4.0
- nsaum75 · CC BY-SA 3.0
- Gengiskanhg · CC BY-SA 3.0
- Burkhard Mücke · CC BY-SA 4.0
- Álvaro de la Paz Franco · CC0
- Armando Ávila Carreto · CC BY-SA 4.0
- Mundo Maya · CC BY-SA 4.0
- Daniel Schwen · CC BY-SA 4.0
- Bluemardigrass · CC BY-SA 3.0
- PashiX · CC BY-SA 4.0
- J. Antonio Cruz Coutiño · CC BY-SA 4.0
- Neuromancer2K4 and Bryan Derksen · CC BY-SA 3.0
- Sputnik · CC BY-SA 2.5
- Juan Carlos Fonseca Mata · CC BY-SA 4.0
- Hajor · CC BY-SA 3.0
- AlejandroLinaresGarcia · CC BY-SA 3.0
- Thomas Kole · CC BY 4.0
- GAED · CC BY-SA 3.0
- El Comandante · CC BY-SA 3.0
- Loukus999 · CC0
- Codex Mendoza · Bodleian Libraries, University of Oxford · CC BY 3.0
- Kristinoller · CC BY-SA 3.0
- Luisovalles · CC BY 3.0
- Thelmadatter · CC BY-SA 3.0
- Luis Alvaz · CC BY-SA 4.0
- kornemuz · CC BY-SA 3.0
Todas las preguntas de arriba están tal cual en el banco de preguntas que alimenta el examen de práctica y las tarjetas de estudio.
¿Quieres repetición espaciada?
Nuestra plataforma de estudio programa tus repasos para que los datos se te queden.